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(II) FASES DE VIDA DE UN PEQUEÑO NEGOCIO (STARTUP)


EL MITO DEL EMPRENDEDOR. Michael E. Gerber



En este apartado el autor describe la mayoría de negocio que fracasaron debido a que los pusieron en marcha técnicos. Y para entender las bases de dicho fracaso, describe la personalidad que le llevó al técnico a dicho fracaso.

La Infancia: La fase del Técnico. Esta fase comienza cuando dedica el 100% a comenzar su negocio de forma optimista. Dedica las horas necesarias a ponerlo todo en marcha. Al poco tiempo las cosas empiezan a cambiar, los clientes siguen llegando sin descanso y el técnico no llega a todas partes. por lo que empieza a descuidar su negocio. En este momento decide echar más horas que al principio, pero no puede terminar todo el trabajo pendiente.

Llega el momento en el que el trabajo se convierte en esclavitud.. él es su propio jefe. Es el momento donde se da cuenta de que esta fase ha de terminar, pues no llega a todas partes.. ya no es igual que al principio.

Lo malo de que el emprendedor sea técnico, es que el enfoque de sus negocios funciona al revés: el mundo se mira desde una perspectiva táctica, en lugar de estratégica y monta un negocio como prolongación de su lugar de trabajo, entendiendo el negocio como un conjunto de labores a realizar y asumiendo todas las responsabilidades evitando, por otro lado, el rol de emprendedor, necesario para el dinamismo del negocio, así como el de administrador, necesario para su balance operacional.

La Adolescencia: Obteniendo un poco de ayuda. En esta fase nuestro personaje técnico, se da cuenta de que necesita ayuda: que alguien lleve el control contable de la empresa, algo que la mayoría odia básicamente por ignorancia.
Contrata un "administrador", el cual es quien llevará la gestión del negocio por abdicación del dueño, en lugar de hacerlo por delegación. Será quien se ocupe de todos los detalles del negocio: banco, clientes, proveedores, contratación de personal, etc. Así que, de pronto, pasa a ser quien controla la empresa, mientras el técnico se ve haciendo todas aquellas labores que los trabajadores no saben hacer o hacen mal. Por otro lado, empieza a ocupar un lugar secundario dentro de la empresa, donde algunos no saben ni que es el jefe.

la Administración de la empresa, por abdicación del dueño, suele ser el principio del deterioro del negocio. Ya no sabes nada de la gestión de tu propio negocio y empiezas a desconfiar de quien lo lleva: el administrador que contrataste. Mientras tanto, nuestro personaje técnico, cada día trabaja más, realizando trabajos para los que se contrató personal, los cuales, a su vez, cada día hacen menos. El técnico simplemente no sabe hacer las cosas de otra manera.

La zona de confort. Es la frontera que separa la que el dueño del negocio se siente seguro de su habilidad de controlarlo y aquella en la que pierde dicho control.
- En el técnico se determina por cuánto pueden hacer por ellos mismos.
- En el administrador, por cuántos técnicos supervisan efectivamente o cuántos subordinados tienen la responsabilidad de organizarse para lograr un esfuerzo productivo.
- En el emprendedor se determina por cuántos administradores pueden manejar para perseguir su visión.

Conforme el negocio crece, la habilidad para poderlo controlar e inspeccionar, se va esfumando. Y es en esta zona, fuera de la zona de confort, donde se plantean tres caminos a seguir:

1. Regresar a la infancia: Cuando no se llega a controlar el caos, lo mejor es deshacerse de él, volverse pequeño de nuevo, regresar a la fase de la Infancia, despedir a gente y volver a hacerlo todo uno mismo. Es cuando el técnico se da cuenta de que no posee un negocio, sino el peor trabajo de todos, donde no puede cerrar porque si lo hace no cobra y tampoco se puede ir, porque nadie más haría el trabajo. Cuando el trabajo se convierte en un montón de sueños rotos, no es el negocio quien explota, sino el dueño, para finalmente cerrar la empresa.

2. Declararse en quiebra: Existe la opción de crecer cada vez más rápido, hasta que se auto-destruye el negocio. Existen muchos ejemplos de grandes empresas que crecieron sin control para acabar con una reorganización drástica, el cierre o la pérdida de grandes oportunidades en un futuro: General Motors, Kodak, Enron, IBM (con la subcontratación de Microsoft o Intel), Napster, Lehman Brothers, Rumasa y Nueva Rumasa, Spanair, Pescanova, Bankia....

Con la explosión de las nuevas tecnologías, una nueva generación de técnicos ha llenado el mercado, con una avalancha de nuevos productos. Son compañías que crecen demasiado rápido, y conforme crecen, el caos crece más rápido todavía. Aquí, el técnico apenas tiene tiempo para analizar y tener una perspectiva real del negocio. La suerte, la velocidad y tecnología no suelen ser suficientes porque siempre habrá alguien con más suerte, que actúe más rápido y con mejor tecnología. No hay tiempo para escuchar, la carrera se gana por reflejo, por un golpe de genialidad o por un golpe de suerte, siendo lo más trágico de esta fase, la de sobrevivir.

3. Sobrevivir a la Adolescencia: En la adolescencia de un negocio hay quien es consumido por su propio negocio y la posibilidad de perderlo. En lugar de cambiar, se trabaja más. Te sientes defraudado por aquellos en los que confiabas, por culpa de la indiferencia, falta de entendimiento o de habilidad y atención.

La verdadera confianza viene de saber, no de una fase ciega. Y para saber, hay que entender. Y para entender hay que conocer todo tipo de condiciones presentes. Hay que saber delimitar quien es el dueño y quienes los empleados, cuales son las reglas del juego y trabajar en la relación con los empleados para que la estructura sea fuerte.

Entender los procesos clave de un negocio, los objetivos que deben ser alcanzados, las posiciones clave para mantenerse en el mercado, etc., empieza por saber formular una serie de preguntas adecuadas, tales como: ¿A dónde quiero ir? ¿Cuánto necesito para conseguirlo? ¿Cuánto personal necesito? ¿Qué tecnología requiero? La clave está en planear, visualizar y articular lo que se ve en el futuro, tanto para uno mismo como para los empleados y hacerlo por escrito, para que uno mismo y otros puedan entenderlo.

La verdadera diferencia entre un negocio adolescente (donde casi todo se deja a la suerte) y uno maduro, está en la visión de futuro, sobre la cual se sostiene el presente.

Madurez y perspectiva emprendedora. En esta fase el negocio suele venir de una concepción diferente: sabe cómo llegó, hacia dónde quiere ir y cómo hacerlo. Los negocios pasan también por las fases anteriores, pero con una perspectiva distinta:

- Perspectiva emprendedora: En la que define como se ve un negocio, cómo actúa y cómo se desarrolla, con un modelo de negocio desarrollado y estructurado, dejando poco sitio a la suerte y formulando cuestiones como: ¿Cómo debe trabajar el negocio? ¿Cómo producir resultados hacia el cliente para que repercuta en ganancias? Se entiende el negocio como un todo, de donde derivan las partes.

- El modelo emprendedor: Tiene que ver con cómo se hacen las cosas en el negocio, más que con lo que se hace. Lo importante no es el producto, sino la forma en que se ofrece. El emprendedor identifica oportunidades de mercado y las analiza para diferenciarse de los demás, buscando nuevas necesidades de los clientes y cómo se las va a satisfacer. Para el emprendedor, su negocio es el producto en sí, mientras para el técnico, el producto es el negocio.

Para satisfacer al técnico, debería tener un modelo de negocio que satisfaga sus propias necesidades y que, a la vez, las personalidades del administrador, el emprendedor y el técnico encuentren su lugar natural dentro de él. Dicho modelo se encuentra en lo que el autor denomina la "Revolución de la vuelta de llave", y que ha transformado la concepción de los negocios de forma asombrosa.


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